+56 2 2912 12 00 info@novasaludsa.cl
0
(0)

El cuerpo cambia y esta transformación física va acompañada de cambios psicológicos a muchos niveles. Durante la adolescencia se atraviesa por un periodo de múltiples aprendizajes relacionados con su nueva libertad para actuar, ser y disfrutar de su propio cuerpo. Esta fase se caracteriza por un comportamiento exploratorio, hecho de ensayo y error, a través del cual gana experiencia y a veces se pone en peligro…

Cuidado y respeto

Para las familias, afrontar esta fase implica prepararse con mucha antelación, desde la infancia. Los niños y niñas no crecen en una burbuja, sino en un entorno social, rodeados por sus seres queridos y otras personas adultas referentes.
La base esencial para dar a tus hijos e hijas las claves para una adolescencia (relativamente) serena y una vida adulta feliz es tratarles con respeto y empatía desde una edad muy temprana, para que perciban estas cualidades como algo normal. El niño o la niña irá comprendiendo que este comportamiento respetuoso y cortés es la mejor manera de comunicarse con los demás. Más adelante, si se encuentran con un comportamiento negativo o violento, lo verán como algo inaceptable.
Por el contrario, un niño o una niña criado en un entorno violento, donde la relación con los demás se basa en la dominación, integrará este comportamiento como la única forma de comunicarse eficazmente.
Nunca se insistirá lo suficiente en la importancia del respeto a los niños/as, no sólo del amor que les damos. Un niño o una niña puede sentirse querido, pero al mismo tiempo sentir que sus palabras no se toman en serio: por ejemplo, sus padres, madres suelen hablar de sus defectos con otros adultos, ¡aunque él o ella esté presente!

Escuchar, la clave de la comunicación

Escuchar es una de las habilidades fundamentales de la crianza positiva. Cuando un niño o una niña se siente escuchado/a, sabe que la persona adulta se está esforzando por comprenderlo/a. Cuando tu hijo/a te hable, míralo/a y escucha lo que tiene que decir. No le cortes ni termines las frases por él o ella. No corrijas su vocabulario y no hagas nada más al mismo tiempo. Si no lo haces, el niño/a percibirá inmediatamente su falta de interés e impaciencia.

Acoger las emociones del niño y de la niña

La escucha activa es esencial en la comunicación cotidiana, pero también cuando se produce un acontecimiento «grave» desde el punto de vista del niño/a. Cuando se enfrenta a un problema que le causa estrés, frustración o ira, el problema es del niño/a, no de los padres y madres. Y es el niño/a quien debe resolverlo. Pero con la ayuda de la familia, ¡es más fácil!

page2image43653312 page2image43655040 page2image43647744

Comprender los sentimientos del niño o y de la niña

Digamos, por ejemplo, que su hijo o hija ha tenido un conflicto con su mejor amigo/a, o que acaba de obtener malos resultados en la escuela a pesar de haber trabajado mucho. A través de la escucha activa, el padre o la madre intentará comprender lo que siente el niño/a. «Graban el mensaje» y luego se lo repiten al niño/a con sus propias palabras, sin analizarlo, sin dar consejos, sin razonar. En este caso, el objetivo de la escucha activa es ayudar al niño/a con el fin que desarrollen su pensamiento para que pueda identificar la emoción negativa y superarla.

Por último, la escucha activa permite establecer vínculos cálidos y empáticos dentro de la familia. El niño/a se siente comprendido y escuchado, mientras que la familia se siente más cerca de su hijo o hija. Más adelante, esta comunicación será muy útil para afrontar los momentos difíciles (si se producen)

¡La prevención de las adicciones y otros comportamientos de riesgo empieza en la familia!

 

Que te ha parecido este contenido?

Dame tu valoración ahora!

Calificación 0 / 5. Votos: 0

Por favor...¡para mí es muy importante!

Open chat
Comunícate con nosotros
Gracias por contactarnos, Norma te responderá, brindándote así una atención personalizada.