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Fomentar la confianza y la autoestima de su hijo/a 0 (0)

Si durante la adolescencia se adoptan comportamientos de riesgo se pueden evidenciar escasas habilidades de vida y una baja autoestima.

La autoestima no puede ser transmitida por los padres y madres del mismo modo que se transmiten los ojos azules o el color de piel; la construye la niña/o, día tras día, con la ayuda de los padres y madres.
La adolescencia es una época especial en nuestras vidas. Ya no somos niños o niñas, pero aún no somos adulto/as. Es durante esta etapa crítica cuando la persona se desprende de la infancia para convertirse en otra persona. Es el periodo en el que se cuestionan los antiguos puntos de referencia en relación con la propia familia y se construyen nuevos valores.

Cuando un adolescente sufre
Este proceso natural de individualización también puede estar asociado al sufrimiento y al conflicto, y por tanto dar lugar a comportamientos especialmente arriesgados. Estos comportamientos están vinculados a la búsqueda de independencia y autonomía, pero también son una forma ambivalente de pedir ayuda. Sin embargo, debemos recordar que estos comportamientos nunca son inofensivos y que pueden tener consecuencias desastrosas.

La autoestima: un factor de protección
Los y las adolescentes que tienen comportamientos de alto riesgo suelen tener habilidades psicosociales poco desarrolladas y una baja autoestima. Estos comportamientos incluyen principalmente el abuso de sustancias, la violencia autodirigida y el comportamiento sexual de riesgo.
Por supuesto, se trata de generalidades: una buena imagen de sí mismo/a no es un escudo protector infalible contra los comportamientos de riesgo. Sin embargo, quienes tienen una buena opinión de sí mismos/as suelen tomar mejores decisiones en la vida, incluso en la adolescencia. También son más resistentes y están mejor preparados/as para afrontar las dificultades.
La autoestima se construye desde la infancia, gracias a la familia.

Fomentar la autoestima y la de los demás, desde la infancia
La autoestima no puede ser transmitida por los padres y madres del mismo modo que se transmiten los ojos azules o el color de piel; la construye la niña/o, día tras día, con la ayuda de los padres y madres. Hay un dicho que dice que una buena educación da a un niño/a raíces para crecer y alas para volar. Es cierto, un niño/a necesita los sólidos cimientos de su familia, así como la confianza en sí mismo/a para dejarla algún día, ¡quizás para empezar una nueva!
Una parte esencial de este proceso es ayudar a nuestros hijos e hijas a desarrollar su autoestima, es decir, la confianza en su capacidad para afrontar los numerosos retos de la vida y la sensación de que tienen derecho a la felicidad. Tener autoestima es tener confianza en nuestra propia valía, confianza en nuestro derecho a ser tratado/a con respeto y simpatía.

La mirada del adulto
Para que un niño o una niña desarrolle una buena imagen de sí mismo/a, es fundamental la mirada atenta y confiada de personas adultas significativas. Si tratas a tu hijo/a con respeto y amor y le aceptas tal y como es, creas un contexto que le permite interiorizar estos mensajes. Poco a poco, esto le permitirá desarrollar el sentido de su propio valor intrínseco y el de los demás.
También hay que respetar la necesidad del niño y del a niña de hacer las cosas por sí mismo/a, a veces equivocándose, porque esto forma parte del proceso de aprendizaje. Hay que evitar intervenir cada vez que tiene un problema, es incluso contraproducente. Las dificultades son inherentes al proceso y superarlas solo es esencial para su desarrollo.

La medida correcta
Fomentar una buena autoestima significa dar a tu hijo/a una visión realista de sus capacidades y su valor. Ni mucho ni poco. Tratar a tu hijo/a como la «octava maravilla del mundo» y dejarle hacer lo que quiera no le hace ningún favor.
De hecho, un exceso de autoestima puede ser tan perjudicial como lo contrario. Los problemas de violencia escolar y bullying están más relacionados a un problema de autoestima demasiada alta e irrealista que a una falta de autoestima. Ante las frustraciones vinculadas a expectativas poco realistas, las personas con una opinión demasiado elevada de sí mismas son más propensas a mostrar actitudes violentas.

¡La prevención de las adicciones y otros comportamientos de riesgo empieza en la familia!

Escuchar es amar. 0 (0)

El cuerpo cambia y esta transformación física va acompañada de cambios psicológicos a muchos niveles. Durante la adolescencia se atraviesa por un periodo de múltiples aprendizajes relacionados con su nueva libertad para actuar, ser y disfrutar de su propio cuerpo. Esta fase se caracteriza por un comportamiento exploratorio, hecho de ensayo y error, a través del cual gana experiencia y a veces se pone en peligro…

Cuidado y respeto

Para las familias, afrontar esta fase implica prepararse con mucha antelación, desde la infancia. Los niños y niñas no crecen en una burbuja, sino en un entorno social, rodeados por sus seres queridos y otras personas adultas referentes.
La base esencial para dar a tus hijos e hijas las claves para una adolescencia (relativamente) serena y una vida adulta feliz es tratarles con respeto y empatía desde una edad muy temprana, para que perciban estas cualidades como algo normal. El niño o la niña irá comprendiendo que este comportamiento respetuoso y cortés es la mejor manera de comunicarse con los demás. Más adelante, si se encuentran con un comportamiento negativo o violento, lo verán como algo inaceptable.
Por el contrario, un niño o una niña criado en un entorno violento, donde la relación con los demás se basa en la dominación, integrará este comportamiento como la única forma de comunicarse eficazmente.
Nunca se insistirá lo suficiente en la importancia del respeto a los niños/as, no sólo del amor que les damos. Un niño o una niña puede sentirse querido, pero al mismo tiempo sentir que sus palabras no se toman en serio: por ejemplo, sus padres, madres suelen hablar de sus defectos con otros adultos, ¡aunque él o ella esté presente!

Escuchar, la clave de la comunicación

Escuchar es una de las habilidades fundamentales de la crianza positiva. Cuando un niño o una niña se siente escuchado/a, sabe que la persona adulta se está esforzando por comprenderlo/a. Cuando tu hijo/a te hable, míralo/a y escucha lo que tiene que decir. No le cortes ni termines las frases por él o ella. No corrijas su vocabulario y no hagas nada más al mismo tiempo. Si no lo haces, el niño/a percibirá inmediatamente su falta de interés e impaciencia.

Acoger las emociones del niño y de la niña

La escucha activa es esencial en la comunicación cotidiana, pero también cuando se produce un acontecimiento «grave» desde el punto de vista del niño/a. Cuando se enfrenta a un problema que le causa estrés, frustración o ira, el problema es del niño/a, no de los padres y madres. Y es el niño/a quien debe resolverlo. Pero con la ayuda de la familia, ¡es más fácil!

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Comprender los sentimientos del niño o y de la niña

Digamos, por ejemplo, que su hijo o hija ha tenido un conflicto con su mejor amigo/a, o que acaba de obtener malos resultados en la escuela a pesar de haber trabajado mucho. A través de la escucha activa, el padre o la madre intentará comprender lo que siente el niño/a. «Graban el mensaje» y luego se lo repiten al niño/a con sus propias palabras, sin analizarlo, sin dar consejos, sin razonar. En este caso, el objetivo de la escucha activa es ayudar al niño/a con el fin que desarrollen su pensamiento para que pueda identificar la emoción negativa y superarla.

Por último, la escucha activa permite establecer vínculos cálidos y empáticos dentro de la familia. El niño/a se siente comprendido y escuchado, mientras que la familia se siente más cerca de su hijo o hija. Más adelante, esta comunicación será muy útil para afrontar los momentos difíciles (si se producen)

¡La prevención de las adicciones y otros comportamientos de riesgo empieza en la familia!

 

Tecnología y comunicación. 0 (0)

La educación a las nuevas tecnologías debe hacerse desde la infancia, con la participación de la familia y la escuela

Hoy en día, parece a menudo que nuestros hijos e hijas, y especialmente nuestros adolescentes, utilizan las nuevas tecnologías e Internet durante la mayor parte del día. Se sienten bastante cómodos con sus teléfonos inteligentes, tabletas, ordenadores, Chromebooks y otros objetos conectados, ya sea en casa, fuera de ella o en la escuela – de hecho, la tecnología se ha convertido en una parte integral de la educación.

Como padres y madres, no siempre somos especialistas y podemos sentirnos rápidamente perdidos, especialmente cuando nuestros hijos e hijas utilizan una jerga tecnológica que a veces nos resulta totalmente extraña.

Buen o mal uso… ¿Quién decide dónde está el límite?

Es difícil trazar la línea que separa el uso normal y saludable de la tecnología y el uso problemático, por no hablar de la adicción. Se ha dicho un millón de veces y es cierto, las nuevas tecnologías son una enorme fuente de progreso: mejor comunicación, ahorro de tiempo, eficacia, apertura al mundo, creación de vínculos sociales, lugares de intercambio, fuente de información casi ilimitada, herramienta democrática de libre expresión, etc.

Pero toda medalla tiene su reverso y las herramientas tecnológicas también pueden convertirse en una fuente de sufrimiento cuando pasamos de lo razonable a lo excesivo, y luego de lo excesivo a la adicción.

Hablamos de un uso problemático de la tecnología cuando se convierte en el foco principal del adolescente, que vive sólo para ella, excluyendo todo lo demás.

Pérdida de control

Es importante entender que el problema no es el tiempo que se pasa frente a las pantallas (aunque es necesario que un padre o una madre lo controle), sino la pérdida de control. Incluso si tu hijo/a adolescente utiliza su afición favorita a diario – por ejemplo, los videojuegos – cuando no interfiere con sus otras actividades, no es realmente un problema.

Sin embargo, si se pasa días y noches jugando a los videojuegos, se convierte en algo excesivo que puede llevar a la pérdida de control y a la adicción, con consecuencias físicas, psicológicas y sociales. Para evitarlo, la educación en nuevas tecnologías debe comenzar en la infancia, con la participación de la familia y la escuela.

Los nativos digitales también necesitan orientación

Se suele decir que los niños, niñas y adolescentes son «nativos digitales». Es cierto, han nacido y crecido con las nuevas tecnologías, es un hecho. Pero eso no les convierte necesariamente en expertos o expertas en el mejor uso de estas tecnologías. Incluso los adolescentes que se sienten especialmente cómodos con las últimas aplicaciones o teléfonos inteligentes necesitan la orientación y el asesoramiento de los padres y madres para utilizar estas herramientas de forma saludable, segura y gratificante.

¿Y si no entendemos nada de las tecnologías?

No todas las familias son expertas en tecnología. No todos estamos familiarizados con las últimas aplicaciones de moda, y para algunos de nosotros, las palabras TikTok, Reels o Triller no tienen sentido. Sin embargo, independientemente de su nivel de habilidades o conocimientos técnicos, las familias juegan un papel esencial en la enseñanza del uso adecuado de la tecnología desde la primera infancia.

Según el consenso médico actual, las pantallas deberían prohibirse antes de los tres años. A partir de ahí, las tecnologías deben integrarse con un enfoque educativo (control de contenidos, horarios, etc.), evitando a toda costa utilizar el televisor o la tableta como una cuidadora virtual.

Educación en medios de comunicación

A medida que los niños y las niñas crecen y se convierten en adolescentes, su uso adecuado de la tecnología dependerá en primer lugar de una buena alfabetización mediática, es decir, de su capacidad de identificar los diferentes tipos de medios de comunicación y de entender los mensajes que transmiten; en una época en la que proliferan las noticias falsas y las teorías conspirativas, esta es una habilidad esencial.

Además, las personas adultas deben enseñar a los y las adolescentes a protegerse en Internet (privacidad, anonimato, etc.) y a utilizar la tecnología de forma segura, evitando algunos de los riesgos del mundo online, como:

Ciberacoso: cuando las personas utilizan la tecnología para acosar, humillar o avergonzar a una persona concreta,
Trolling: un troll es un individuo cuyo comportamiento pretende provocar una controversia o un conflicto que puede causar un malestar importante,
Aislamiento: pasar demasiado tiempo en línea significa pasar demasiado tiempo alejado de la familia y de las amistades y puede provocar otros problemas de comportamiento,
Contenidos inapropiados: a destacar, dichos contenidos pueden representar a sus hijos/as o amistades en un intento de humillación,
Relaciones inapropiadas: Internet puede ser un coto de caza para algunos individuos cuyo objetivo es establecer relaciones inapropiadas con la juventud.

¡La prevención de las adicciones y otros comportamientos de riesgo empieza en la familia!

“He podido salir de mi cárcel mental” 0 (0)

Compartimos esta interesante entrevista, realizada a Aurora (nombre ficticio), residente en el centro de menores de Zandueta en España (centro residencial de Dianova España, nuestra casa madre)

Como muchos/as adolescentes, empezó con el tabaco, antes de pasar al cannabis y a drogas más peligrosas. Hoy en día, puede hacer un repaso lúcido de su vida e imaginar un futuro mejor.

¡Su testimonio representa un ejemplo y una verdadera esperanza para todos los jóvenes que luchan contra los problemas de conducta y las adicciones!
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“He podido salir de mi cárcel mental”

“Aquí, te espabilas, abres horizontes mentales, ves que vales para algo más, que puedes estar sin consumir drogas”

Aurora[1] es una joven usuaria del centro de menores de Dianova España (Zandueta, Navarra). Desde los once años, ha estado consumiendo drogas. Como muchos jóvenes, empezó con los cigarrillos, antes de pasar al cannabis y luego probar sustancias más peligrosas. Siguió por este camino, hasta que sus relaciones sociales se deterioraron, hasta que se perdió a sí misma. Sin embargo, hoy, gracias al programa de Dianova, puede hacer un repaso lúcido de su vida de antes e imaginar un futuro mejor.

¿Cuándo comienzas a consumir drogas?

La primera vez que fumé un cigarro fue a los 11 años, ahí comencé a fumar tabaco, aunque no sabía fumar, no me tragaba el humo. El verano de los 13 años probé el hachís y la sensación me gusto, fue chachi. Poco después llegaron las pastillas. Con 14 años, mi amiga y yo nos informamos por internet y por las redes sociales de qué pastillas nos interesaban.

Conseguimos encontrar a una persona que hacia este tipo de negocios. Quedamos en una fiesta en la discoteca, y por 15 euros nos dio dos pastillas. En esos momentos yo mentí a mi madre, le pedí dinero para unos leggins.

Llegue a casa sin ellos y mi madre me pregunto que había hecho con el dinero y mentí diciéndole que me lo había gastado en comprar juegos. Aquel día consumí media pastilla de éxtasis mezclado con LSD. Nunca había probado ninguna de esas drogas. Los efectos duraron entre cuatro y seis horas intensas, en constante movimiento, eufórica.

A raíz de esto el consumo de porros diario se convirtió en mi rutina, fui perdiendo el miedo a otros tipos de drogas como la cocaína. La cocaína llega a mis manos en casa de un amigo en la que se estaba consumiendo. Se me ofreció y yo accedí a probarla y es ahí cuando le pille el gustillo.

¿Qué riesgos veías a tu alrededor en estos contextos de consumo?

Muchos riesgos, en la discoteca siempre había mucha gente. Podrían haberme echado algo en el vaso, podría no ser consciente de que me estoy pasando, es decir, que no tenía limite.

Seguir consumiendo a pesar de sentirme demasiado colocada. Seguir y seguir hasta perder el total control de mí misma. Es un gran riesgo al que me exponía, en ese caso me daba igual qué hacer y con quién. Pierdes la capacidad de conciencia y te crees capaz de todo.

Dentro del ciego, son cosas que te apetecen hacer y que justificarías sin problema. Entras en una cárcel mental que, aunque sepas que te lo pasaste bien no te sientes bien. Te arrepientes de cosas que has hecho cuando te olvidas de los límites. Pero fuera de él, son cosas que te avergüenzan y de las que te puedes arrepentir y martirizar por ellas. Si tienes una mente más débil o tendencia a la depresión, estas resacas agravan y empeoran la salud mental.

¿Y a nivel de tu familia y relaciones?

Otro problema es el alejamiento familiar. La relación empeora, haces daño a tus padres, a la gente que te quiere. Llegaba desaliñada a casa, despeinada, parecía una zombi y eso mis padres los veían. Si llegaba aun piripi a casa tenía grandes discusiones, gritaba, tiraba y rompía cosas. Tengo la puerta completamente rota de mi cuarto, mis padres han quitado todos los picaportes de la casa porque con ellos me autolesionaba.

El consumo deterioró mi físico, no reconocía a la persona que miraba en el espejo. Me abandoné, me daba igual yo misma, no me quería cuidar. Como no me veía bien me rechazaba. Te cansas mucho más al estar drogada, desprendes mucha adrenalina, luego te duele todo el cuerpo.

Pierdes muchos hábitos, rompes todas las rutinas de alimentación, del sueño, la escuela. Dejas de ir a la escuela. Abandonas, fracasas. Te alejas de todos tus amigos y creas relaciones con otros amigos los drogoamigos. Si tienes amigos de verdad te dirán que no te drogues, pero al final se alejan de tí o incluso se cansan. Yo insistía constantemente a una amiga “vamos a pillar, vamos a pillar” al final se cansan de tí.

¿Cómo te sientes en el programa de Zandueta?

Al principio te sientes muy mal y sufres el mono, pero vas mejorando poco a poco. Ahora me siento bien, siento que soy yo misma. Me estoy conociendo y aprovechando a mí misma. Empezar el día siendo yo y terminarlo siendo yo sin estar bajo los efectos de los porros es una sensación enriquecedora.

Mantener mi mente activa en un estado positivo, sin las drogas no estas dentro de ese bucle depresivo y negativo, con ideas de autolesiones y críticas a mi persona y a mi vida constantemente.

Puedes tener un día malo, una semana mala, un mes malo por X motivos como cualquier persona, pero esto no se convierte en la visión general de tu propia vida. Puedes estar durante mucho tiempo muy bien, puedes despertarte una mañana contenta, sin motivo, acostarte contenta, pasar el día contenta. Despertarte y sentir que has dormido bien y descansado bien.

He conseguido dejar el consumo ya qué al salir de mi entorno, ir a Zandueta, fue de gran ayuda. Me siento muy orgullosa de mí misma porque me he conocido sin el consumo y valoro ahora poder estar con mi gente sin esta necesidad, poder dormir en mi cama sabiendo que he pasado el día sin consumir.

Sabía que necesitaba poner un freno en mi vida y mis adicciones, aquí en Zandueta me ha sido posible. Me he alejado de las drogas. Me he alejado de amistades tóxicas, éstos no se han preocupado de que tal estoy y he perdido el contacto con esas personas.

Me siento muy contenta de salir de mi propia cárcel mental. Me siento libre, manejo mi mente y no la maneja el consumo. Esto me llena de orgullo. Puedo vivir sin consumir y puedo decidir yo y no las drogas.

¿Qué aspectos físicos y psicológicos ves que cambian en el programa?

Cuando dejas el consumo tiendes a engordar, pero aquí no tenemos acceso a la despensa, cosa que es un punto a favor, porque no podemos coger la comida que queramos.

Hay planes de deporte, se puede ir al gimnasio a la piscina, a andar por el monte… Gestionar nuestra ansiedad con deporte y hábitos saludables en vez de comer.

Después se te van quitando las ojeras yo tenía muchas ojeras y ya casi no tengo, sonríes más, tienes más brillo en la cara, ahora puedo mirarme al espejo y reconocerme.

Hablando de los aspectos psicológicos, yo cuando llegue aquí estaba todo el día empanada, no quería saber nada de nadie, mirando a un punto fijo sin pensar nada… Aquí, te espabilas, abres horizontes mentales, ves que vales para algo más, que puedes estar sin consumir.

Las actividades programadas por el centro, aulas, ocio… te sirven para ver que puedes hacer cosas sin consumir. Yo ahora vuelvo a reír. El programa también ayuda y enseña a trabajar la relación familiar, ahora valoro mucho más a mi familia, y para mí la relación familiar es un apoyo muy importante para mi programa. Yo les necesito a mi lado. Que inviertan tiempo en mí. Puede que haya perdido amistades, pero a la familia siempre la tendré aquí.

Desde el centro también me están orientado para buscar algo que me guste ser en un futuro, poder obtener un título de algo, y nos ayudan en las formaciones laborales y académicas y en nuestros planes de futuro.

En el centro estoy bien, estoy muy contenta con mi trabajo y orgullosa. Esto se lo agradezco mucho a los educadores, me siento bien atendida, escuchada, arropada y acompañada por ellos. Aquí he podido encontrarme y conocerme, sé que el equipo hace lo que puede o lo intenta. Se dan muchas oportunidades y eso a los adolescentes nos ayuda. Veo que les gusta el trabajo que hacen y esto me da esperanzas.

Día Internacional de la Felicidad 0 (0)

¿Qué es la felicidad?

Es algo a lo cual todos aspiramos y que muchos en muchas ocasiones la vemos tan lejana, tan fuera de nuestra propio existir y tantas otras la sentimos hasta el fondo de nuestro corazón presente.

¿Qué significa felicidad?

1.-Estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea o por disfrutar de algo bueno.

2.-La felicidad era el objetivo último del ser humano, y la riqueza (es decir, la

propiedad libre, individual y absoluta), su principal baluarte.

3.-Cosa, circunstancia o suceso que produce ese estado. “no podía imaginar una felicidad tan grande al conseguirlo”

4.-La felicidad es el estado emocional de una persona feliz; es la sensación de bienestar y realización que experimentamos cuando alcanzamos nuestras metas, deseos y propósitos; es un momento duradero de

satisfacción, donde no hay necesidades que apremien, ni sufrimientos que atormenten

Hay tantos significados para esta palabra, pero lo que sí está claro es que cómo mencioné anteriormente, todos la buscamos y a todos nos gustaría tenerla presente en nuestra vida.

Entonces ¿Qué es lo que hace tan difícil sentirla, mantenerla o que esté con uno para siempre?

Hay muchas variables…cuando nacemos somos guaguas o bebés que sentimos emociones libremente, no hay nada que limite nuestro sentir, pero a medida que vamos creciendo, sin querer nuestro entorno y las cosas que nos va sucediendo en nuestra vida, hace que vayamos teniendo creencias limitantes,que “ese ser libre” de cuando éramos niños vaya limitándose a sí mismo cada vez más y muchas veces sin siquiera darnos cuenta que nos está pasando eso…y vivimos inmersos en nuestro mundo, primero de chicos, luego colegio, universidad, trabajo y la vida pasa sin tomar real conciencia de lo que nos puede estar haciendo feliz o que nos podría hacer feliz.

Es por eso que es tan importante tomar conciencia de nuestras vidas, de nuestro día a día, de nuestro SER y así podremos ver realmente, por ejemplo:

¿Qué es lo que nos gustaría hacer?, ¿Es realmente lo que haces lo que te hace feliz?, ¿Crees que eres la mejor versión de ti mismo?, ¿Cómo podrías llegar a ser una mejor persona y sentirte mejor contigo mismo?
¿Eres realmente feliz?

La felicidad viene en las cosas simples de la vida, en un saludo, en una sonrisa, en un gesto; los invito a practicar esto, y vean cómo una simple sonrisa puede cambiar tu día o el de otra persona.
Busca las cosas simples, a veces esos momentos hacen que nos sintamos realmente felices y si bien no duran para siempre, al recordar esa emoción volverás a sentirla.

Mucha gente dice cuando tiene una enfermedad o le pasa algo grave…¿Si tuviera más tiempo para ser feliz? ¿Si hubiera hecho esto de manera diferente?. No esperes llegar a una situación así, busca ahora ese algo que te haga feliz y simplemente hazlo.

Francisca Larraín – Coach Organizacional-

La salud mental en Chile se verá más afectada que en otros países debido a la pandemia. 0 (0)

El especialista chileno, el primer latinoamericano en recibir el prestigioso premio Klerman -que reconoce el trabajo en torno a los trastornos del ánimo-, precisa que, pese a ser necesario, retroceder al Paso 2 en la Región Metropolitana es también un paso atrás para el bienestar emocional.
Pese a que la disponibilidad de vacunas que ayuden a controlar la actual pandemia de coronavirus en el planeta parece estar cada vez más cerca, esto no va a ser suficiente para detener la pandemia de problemas de salud mental que se avecina. “El cambio que hemos vivido es tremendo y tendrá, lamentablemente, un efecto catastrófico”.
Así lo anticipa el psiquiatra chileno Paul Vöhringer. Una opinión con la que concuerdan expertos a nivel mundial pero que en palabras de este especialista y académico de la Clínica Psiquiátrica y de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, cobra relevancia. Su trayectoria profesional está ligada a investigar las causas, el diagnóstico y el tratamiento de los trastornos del ánimo.
Las mismas razones que lo hicieron ganador del Premio Gerald L. Klerman Investigador Joven 2020. Se trata de un prestigioso reconocimiento internacional en el campo de la salud mental y que es entregado anualmente, desde 1989, por el Consejo Asesor Científico de la Depression and Bipolar Support Alliance (DBSA). Esta es, además, la primera vez que la organización, que promueve y destaca el trabajo con pacientes y sus familias, entrega este galardón a un latinoamericano.
“Este es un reconocimiento no solo a mí, sino que a la psiquiatría chilena. La calidad de la investigación que se hace aquí está a la par con la de países desarrollados y es un trabajo colaborativo que involucra a muchas personas”, reconoce Vöhringer, quien también es investigador adjunto del Instituto Milenio para la Investigación en Depresión y Personalidad (Midap), y director médico de Psicomédica.
Además, a nivel internacional, es profesor asistente de la U. de Tufts, investigador asociado del Massachusetts General Hospital de la U. de Harvard y director ejecutivo de la Red International de Trastornos del Ánimo (IMN), de la cual es uno de sus fundadores.
Por culpa de la pandemia no pudo viajar a recibir en persona el premio a Chicago. Y por culpa de la pandemia, hoy está preocupado por su impacto en la población. “A todos nos ha afectado de una u otra manera. Las cifras de problemas de salud mental a nivel poblacional han aumentado, en trastornos ansiosos, depresivos, consumo de sustancias… Personas que nunca tuvieron síntomas, los comenzaron a tener, y aquellas que estaban estables con tratamiento, se desestabilizaron”, advierte.
Prejuicios
A nivel local, este impacto será mayor pues Chile ya presentaba altos índices de trastornos del ánimo y, en el país, los prejuicios y estigmas hacia estos problemas siguen estando presentes, asegura. “Esa es una de las causas por las que tenemos estos malos índices; la gente no consulta por temor al qué dirán, que la miren feo o la cuestionen”.
Eso choca, además, con la poca cobertura existente, lamenta Vöhringer. “Las patologías neuropsiquiátricas son la primera causa de pérdida de productividad, de ausentismo laboral y licencias. A pesar de eso, del presupuesto total en salud, solo el 2,4% va a salud mental. En los países OCDE, el promedio es de 5% a 7%; en Canadá llega al 18%”.
En el GES, apenas el 1,8% del dinero se destina a salud mental y solo incluye cinco patologías relacionadas (entre ellas, depresión y trastorno bipolar).
Por eso, junto a sus colegas de la U. de Chile están promoviendo la paridad de cobertura entre trastornos mentales y de otro tipo. “Así ocurre en países como EE.UU.; pero acá, por ejemplo si la cobertura para problemas de salud en general es de 75%, para los de salud mental es de 25%. En Chile existe una discriminación hacia la salud mental”.
“Las cifras de problemas de salud mental han aumentado. Personas que nunca tuvieron síntomas, los comenzaron a tener, y aquellas que estaban estables con tratamiento, se desestabilizaron”. PAUL VÖHRINGER PSIQUIATRA U. DE CHILE.
Retroceso
El anuncio de ayer del Ministerio de Salud, de hacer retroceder a toda la Región Metropolitana al Paso 2 (que implica cuarentenas los fines de semana) a partir de este jueves, aunque necesario desde el punto de vista epidemiológico, “es un balde de agua fría” para la salud mental de la población, precisa Vöhringer. “Significa reexperimentar emociones que ya se vivieron hace unos meses, como la ansiedad, la incertidumbre, y el temor al contagio y a volver a estar encerrados. La gente volverá a dormir mal”.
Erróneamente, “las personas se habían hecho la idea de que estábamos saliendo de la pandemia y se comenzaron a relajar. Y de pronto (con este anuncio), todos los planes para fin de año y vacaciones quedan en veremos”.
Es ahora, enfatiza el experto, que para minimizar el impacto, recomendaciones como mantener rutinas, el contacto social virtual, actividades que relajen y, sobre todo, las medidas de prevención de contagio, toman fuerza nuevamente.
Fuente: El Mercurio, Chile 10 de diciembre de 2020
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